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QUIEN O QUE CREO A DIOS? I

Por guerreropirata


Recibí un comentario muy intrigante, mas bien era una pregunta de uno de ustedes; me pregunto: QUIEN O QUE CREO A DIOS? esbocé una sonrisa ya que esa es la pregunta que desde niño me la he hecho ya que fui criado bajo la religión católica (sin mi consentimiento claro está) y siempre me decían que "dios" había creado todo lo que vemos, y yo decía y quién lo creo a él.

Así que buscando en mis archivos encontré un reportaje que salio del diario en linea el pais.com en mayo del 2008

Lo resumo para ustedes amigos lectores:

¿Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios?

Científicos de Oxford investigan la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa - Y Einstein aviva el debate desde la tumba.

Si usted cree en Dios o, en general, en alguna forma de ente místico, sepa que la inmensa mayoría de la humanidad está en su mismo bando. Si por el contrario no es creyente, es usted, en términos estadísticos, un raro. Si la demostración de la existencia de Dios se basara en el número de fieles, la cosa estaría clara. No es así, aunque en lo que respecta a este artículo eso es, en realidad, lo de menos. Creyentes y no creyentes están divididos por la misma pregunta: ¿Cómo pueden ellos no creer/creer (táchese lo que no corresponda)? Este texto pretende resumir las respuestas que la ciencia da a ambas preguntas.

Los físicos están pletóricos este año porque gracias al acelerador de partículas LHC, que pronto empezará a funcionar cerca de Ginebra, podrán por fin buscar una partícula fundamental que explica el origen de la masa, y a la que llaman la partícula de Dios.

Los matemáticos, por su parte, tienen desde hace más de dos siglos una fórmula que relaciona cinco números esenciales en las matemáticas -entre ellos el famoso pi-, y a la que algunos, no todos, se refieren como la fórmula de Dios.

 Pero, apodos aparte, lo cierto es que la ciencia no se ocupa de Dios. O no de demostrar su existencia o inexistencia. Las opiniones de Einstein -expresadas en una carta recientemente subastada- valen en este terreno tanto como las de cualquiera. Sí que se pregunta la ciencia, en cambio, por qué existe la religión.

No es ni mucho menos un tema de investigación nuevo, pero ahora hay más herramientas y datos para abordarlo, y desde perspectivas más variadas. A sociólogos, antropólogos o filósofos, que tradicionalmente han estudiado el fenómeno de la religión o la religiosidad, se unen ahora biólogos, paleoantropólogos, psicólogos y neurocientíficos. Incluso hay quienes usan un nuevo término: neuroteología, o neurociencia de la espiritualidad.

Prueba del auge del área es que un grupo de la Universidad de Oxford acaba de recibir 2,5 millones de euros de una fundación privada para investigar durante tres años "cómo las estructuras de la mente humana determinan la expresión religiosa", explica uno de los directores del proyecto, el psicólogo evolucionista Justin Barrett, del Centro para la Antropología y la Mente de la Universidad de Oxford.

Meter mano científicamente a la pregunta 'por qué somos religiosos los humanos' no es fácil. Una muestra: experimentos recientes identifican estructuras cerebrales relacionadas con la experiencia religiosa. ¿Significa eso que la evolución ha favorecido un cerebro pro-religión porque es un valor positivo? ¿O es más bien el subproducto de un cerebro inteligente? Sacar conclusiones es difícil, e imposible en lo que se refiere a si Dios es o no 'real'. Que la religión tenga sus circuitos neurales significa que Dios es un mero producto del cerebro, dicen unos. No: es que Dios ha preparado mi cerebro para poder comunicarse conmigo, responden otros. Por tanto, "no vamos a buscar pruebas de la existencia o inexistencia de Dios", dice Barrett.

¿Desde cuándo es el hombre religioso? Eudald Carbonell, de la Universidad Rovira i Virgili y co-director de la excavación de Atapuerca, recuerda que "las creencias no fosilizan", pero sí pueden hacerlo los ritos de los enterramientos, por ejemplo. Así, se cree que hace unos 200.000 años Homo heidelbergensis, antepasado de los neandertales y que ya mostraba "atisbos de un cierto concepto tribal", ya habría tratado a sus muertos de forma distinta. De lo que no hay duda es de que desde la aparición de Homo sapiens el fenómeno religioso es un continuo. "La religión forma parte de la cultura de los seres humanos. Es un universal, está en todas las culturas conocidas", afirma Eloy Gómez Pellón, antropólogo de la Universidad de Cantabria y profesor del Instituto de Ciencia de las Religiones de la Universidad Complutense de Madrid.

¿Por qué esto es así? Para Carbonell hay un hecho claro: "La religión, lo mismo que la cultura y la biología, es producto de la selección natural". Lo que significa que la religión -o la capacidad para desarrollarla-, lo mismo que el habla, por ejemplo, sería un carácter que da una ventaja a la especie humana, y por eso ha sido favorecido por la evolución. ¿Qué ventaja? "Eso ya es filosofía pura", responde Carbonell. Está dicho, las creencias no fosilizan.

Así que hagamos filosofía. O expongamos hipótesis: "Un aspecto importante aquí es la sociabilidad", dice Carbonell. "Cuando un homínido aumenta su sociabilidad interacciona de forma distinta con el medio, y empieza a preguntarse por qué es diferente de otros animales, qué pasa después de la muerte... Y no tiene respuestas empíricas. La religión vendría a tapar ese hueco".

Esa visión cuadra con la antropológica. La religión, según Gómez Pellón, da los valores que contribuyen a estructurar una comunidad en torno a principios comunes. Por cierto, ¿y si fueran esos valores, y no la religión en sí, lo que ha sido seleccionado? Curiosamente, señala Gómez Pellón, "los valores básicos coinciden en todas las religiones: solidaridad, templanza, humildad...". Tal vez no sea mensurable el valor biológico de la humildad, pero sí hay muchos modelos que estudian el altruismo y sus posibles ventajas evolutivas en diversas especies, incluida la humana.

También coinciden Carbonell y Gómez Pellón al señalar el papel "calmante" de la religión. "La religión ayuda a controlar la ansiedad de no saber", dice el antropólogo. "Cuanto más se sabe, más se sabe que no se sabe. Y eso genera ansiedad. Además, el ser humano vive poco. ¿Qué pasa después? Esa pregunta está en todas las culturas, y la religión ayuda a convivir con ella, nos da seguridad". Lo constatan quienes tratan a diario con personas próximas a situaciones extremas. "Es verdad que en la aceptación del proceso de morir las creencias pueden ayudar", señala Xavier Gómez-Batiste, cirujano oncólogo y Jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario de Bellvitge.
Por si fueran pocas ventajas, otros estudios sugieren que las personas religiosas se deprimen menos, tienen más autoestima e incluso "viven más", dice Barrett. "El compromiso religioso favorece el bienestar psicológico, emocional y físico. Hay evidencias de que la religión ayuda a confiar en los demás y a mantener comunidades más duraderas".
La religión parece útil. Eso explica que el ser humano "sea naturalmente receptivo ante las creencias y actividades religiosas", prosigue.

Naturalmente receptivos. ¿Significa eso que estamos orgánicamente predispuestos a ser religiosos? ¿Lo está nuestro cerebro? En los últimos años varios grupos han recurrido a técnicas de imagen para estudiar el cerebro en vivo en "actitud religiosa", por así decir. "Son experimentos difíciles de diseñar porque la experiencia religiosa es muy variada", advierte Javier Cudeiro, jefe del grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidad de Coruña.

Los resultados no suelen considerarse concluyentes. Pero sí se acepta que hay áreas implicadas en la experiencia religiosa.
En uno de los trabajos se pedía a voluntarios -un grupo de creyentes y otro de no creyentes- que recitaran textos mientras se les sometía a un escáner cerebral. Al recitar un determinado salmo, en los cerebros de creyentes y no creyentes se activaban estructuras distintas. No es sorprendente. "Se da por hecho", explica Cudeiro; lo mismo que hay áreas implicadas en el cálculo o en el habla.

La pregunta es si esas estructuras fueron seleccionadas a lo largo de la evolución expresamente para la religión. Cudeiro no lo cree. "La experiencia religiosa se relaciona con cambios en la estructura del cerebro, y neuroquímicos, que llevan a la aparición de la autoconciencia, el lenguaje... cambios que permiten procesos cognitivos complejos; no son para una función específica". O sea que la religión bien podría ser, como dice Carbonell, un efecto secundario de la inteligencia.

Otros estudios de neuroteología han estudiado el cerebro de monjas mientras evocaban la sensación de unión con Dios, y de monjes meditando. Uno de los autores de estos trabajos, Mario Beauregard, de la Universidad de Montreal, aspira incluso a poder generar en no creyentes la misma sensación mística de los creyentes, a la que se atribuyen tantos efectos beneficiosos: "Si supiéramos cómo alterar [con fármacos o estimulación eléctrica] estas funciones del cerebro, podríamos ayudar a la gente a alcanzar los estados espirituales usando un dispositivo que estimule el cerebro ", ha declarado Beauregard a la revista Scientific American.

Lo expuesto en este texto sugiere que la cuestión no es tanto por qué existe la religión, sino por qué existe el ateísmo.
Con todas las ventajas de la religión, ¿por qué hay gente atea? .
"El ateísmo actual es un fenómeno nuevo y queremos investigarlo, sí", dice Barrett por teléfono. ¿Tiene que ver con el avance de la ciencia, capaz de dar al menos algunas de esas tan buscadas respuestas?.
Varios estudios indican que, en efecto, los científicos son menos religiosos que la media.
Pero hay excepciones; los matemáticos y los físicos, en especial los que se dedican al estudio del origen del universo -¡precisamente!-, tienden a ser más religiosos. No hay consenso sobre si un mayor grado de educación, o de cociente intelectual, hace ser menos religioso.

"El ser religioso o no seguramente depende de muchos factores que aún no conocemos", dice Barrett.


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EL OVNI DE EZEQUIEL

Por guerreropirata



En la Biblia, existe muchos textos en los que se describen una gran cantidad de visiones tanto de seres como de luces extrañas en el cielo, luces con voluntad propia y que interactuaban durante años con la sociedad judía del momento.

Uno de ellos es la visión de Ezequiel, en donde al parecer detalla de manera precisa el avistamiento de una nave y su aterrizaje.

Y aconteció que a los treinta años, en el mes cuarto, a cinco días del mes, estando yo en medio de los deportados junto al río Chebar; los cielos se abrieron, y vi visiones de Dios

Y mire y he aquí, un viento tempestuoso que venía del Norte, una gran nube, con un fuego envolvente y en derredor suyo un resplandor, y en el centro del fuego una cosa que parecía como el fulgor del electro, y en medio de ella, la figura de cuatro seres vivientes. 

Y este era su parecer; había en ellos semejanza de hombre, sus pies de ellos eran rectos y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro, relucientes a manera de bronce muy bruñido. Y cada uno iba derecho hacia adelante, hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban, sin volverse de espalda cuando andaban. 

Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, eran como carbones de fuego encendidos, y el fuego resplandecía y del fuego salían fulgores. Y los seres iban y venían a manera de relámpagos. Y el aspecto de las ruedas y su estructura resplandecían como el crisolito, y los cuatro tenían una misma forma, y las ruedas parecían dispuestas como si una estuviese en medio de la otra, y las ruedas estaban cuajadas de ojos alrededor. 

A donde el espíritu les impulsaba, iban las ruedas y también se levantaban tras ellos, porque el espíritu de ellos estaba en las ruedas. Y sobre las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas, y sobre la expansión que había sobre sus cabezas, vi la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre esta especie de trono había uno que parecía un hombre sentado sobre él. 

Y vi apariencia como de ambar, como apariencia de fuego dentro de ella en contorno, por el aspecto de sus lomos para arriba, y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, refulgente alrededor. Esta visión era como la imagen de la gloria de Yavé y cuando yo la vi, caí sobre mi rostro y oí voz de uno que hablaba”.


En resumen esto es lo que Ezequiel vió:

Seres Vivientes (los cuatro objetos voladores que vio); Espíritu del Ser Viviente (tripulante); Pies Rectos (tren de aterrizaje); Cristal por Encima de sus Cabezas (cúpula o ventanillas); Fuego (luces); Trono (asiento); Ojos Alrededor (ventanillas secundarias); Ir derecho hacia adelante y atrás (movimiento de la nave); Nube (ovni).

Podría tratarse del relato de un hombre maravillado ante un aparato tecnológico altamente avanzado del cual no comprende su funcionamiento.

Juzguen ustedes amigos lectores y comenten.



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SAUL: EL REY DE LOS PREPUCIOS

Por Ferney Yesyd Rodriguez*



Esta historia ocurrió cuando Saúl era el primer rey de Israel. Este rey sentía celos de David. Para evitar que este tomara como esposa a su hija le puso un reto casi imposible (no, no fue cazar al minotauro). David cumple con el reto lo que demostró que el dios Jehová estaba con él. Curiosamente este dios Jehová había elegido a Saúl como rey. Qué elecciones y apoyos tan raros los de Jehová, ¿no?


1 de Samuel 18:25-29 (Versión “Dios habla hoy”)

25 Entonces Saúl, con la intención de que David cayera en manos de los filisteos, les contestó:

—Díganle a David que en lugar de la compensación que se acostumbra dar por la esposa, yo, el rey, prefiero que me entregue cien prepucios de filisteos, para vengarme de mis enemigos.

26 Los servidores de Saúl le comunicaron estas noticias a David, y David consideró apropiada la oportunidad de llegar a ser yerno del rey. Antes de que el plazo se cumpliera, 27 David tomó a sus hombres, y fue y mató a doscientos filisteos; luego llevó los prepucios de éstos al rey, y se los entregó para poder ser su yerno. Entonces Saúl le concedió a su hija Mical por esposa.


28 Pero al ver y comprobar Saúl que el Señor ayudaba a David y que su hija Mical lo amaba, 29 llegó a tenerle más miedo que antes, y se convirtió en su eterno enemigo.


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*Tomado de SinDioses.org 

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¿POR QUÉ HAY TANTOS DIOSES RELACIONADOS CON EL 25 DE DICIEMBRE?

Por Santiago Campillo


¿Qué tiene el 25 de diciembre que se rodea de tantas festividades y dioses? Estas fechas relacionadas con el solsticio de invierno han sido siempre objeto de adoración y celebración de un ciclo nuevo de la vida, que siempre continúa.

El 25 de diciembre es una fecha muy señalada. Para la religión cristiana coincide con la Navidad, una festividad en la que se celebra el nacimiento de Cristo. Pero esta religión no es la única que considera (o consideraba) sagrado dicho día. El 25 de diciembre y los días cercanos han sido importantes a lo largo de la historia en diversas culturas.
El panteón romano, por ejemplo, tenía su propia festividad. Apolo y Saturno eran venerados durante el solsticio y el apogeo de sus fiestas ocurría normalmente durante el 25 de diciembre. Huitzilopochtli, en México, también era venerado durante estas fechas. Celtas, persas, griegos, sajones, incas e incluso babilonios tenían su propia interpretación. ¿Por qué esta curiosa coincidencia? Probablemente nunca encontremos una respuesta que contente a todo el mundo pero puede que el culpable no sea otro que el solsticio de invierno.

25 de diciembre en otras culturas

Tanto el 25 de diciembre como fecha inmediatas a este día han sido consideradas sagradas o importantes en todo el mundo y a lo largo de la historia. Esto ha sido utilizado en muchas ocasiones para discutir todo tipo de temas religiosos y filosóficos. Más allá de la controversia hay que entender que es una fecha escogida, por una razón u otra. Por ejemplo, en el cristianismo no queda claro, aunque hay varias teorías, sobre por qué se eligió como fecha representativa. 
 Lo cierto es que probablemente esta fecha se asentara en el 350 gracias al papa Julio I aunque la natividad podría estar celebrándose desde tiempo atrás en este día.

Hay historiadores que ven en el 25 de diciembre una adaptación del Natalis Solis Invictis romano, una festividad que celebraba el renacimiento de la luz, personificada en el dios Apolo. Romana también es la Saturnalia, una fiesta en honor a Saturno y que duraba una semana, celebrándose el clímax durante el 25. Durante las saturnales había intercambio de regalos, se liberaban temporalmente a los esclavos y se detenían las guerras y otras obligaciones. Además se celebraban banquetes públicos y una especie de ambiente de carnaval rodeaba los foros romanos. Saturno, en su aspecto de dios de la agricultura era el verdadero protagonista por la renovación del ciclo.

Pero no solo los romanos veían en estas fechas algo especial. La poca (pre)historia que nos llega de Babilonia indica que en este país se celebraba también el solsticio de invierno probablemente entre nuestros 21 y 26 de diciembre. Los germanos y escandinavos también celebraban un día después, el 26, el nacimiento de Freyr, uno de los dioses asociados al sol más importante del panteón nórdico.

Varios historiadores también ven mucha casualidad en la costumbre de decorar un árbol perenne, como un abeto, en honor a Yggdrasil, el árbol del universo, y los actuales árboles de Navidad.

Para los germanos esta fiesta era un símbolo de la renovación y de la continuidad de la vida. También celebraban el Modresnach, la noche de los sueños, durante estas fechas.
Los celtas veían en el Grianstad un Gheimhridh, el solsticio de invierno, un momento de cambio, donde se renovaba el ciclo de la vida y era venerado ofreciendo varias vituallas a distintos dioses de la fertilidad.

En el imperio Azteca el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, llegaba durante el solsticio, durante el mes duraba entre el 7 y el 26 de diciembre. 
Los Incas también celebraban el renacimiento de Inti, el dios del sol. Este protagonizaba también un mes donde se celebraba el Cápac Raymi. En general casi todas las culturas tienen una referencia al solsticio, ocurrido en torno al 25 de diciembre.
Es fácil ver la relación con el sol, el cambio de ciclo y la implicación sobre los dioses.

El solsticio de invierno

El solsticio de invierno coincide con la noche más larga del año.
Es el momento en el que el sol se encuentra en una posición característica en la que comienza a acercarse en su distancia angular del ecuador celeste. Esto quiere decir que a partir de este momento los días comienzan de nuevo a alargarse hasta el solsticio de verano.
Pero hay un pequeño problema. El solsticio de invierno en realidad ocurre entre los días 20 y 23 de nuestro calendario. ¿Por qué entonces esas referencias al 25 de diciembre o incluso al 26 del mes? La culpa la tiene nuestro calendario gregoriano.
En el 45 a.C. el calendario juliano especificaba la celebración del solsticio durante el 25 de diciembre en Europa. La diferencia (mínima) entre el calendario civil y tropical provocaba que el solsticio no coincidiera siempre con el 25.
Así cada cuatrocientos años el solsticio se adelantaba unos 3 días, aproximadamente. En 1582, el papa Gregorio XIII decretó el cambio obligatorio de calendario, cerrándose la fecha, gracias a los ajustes, en torno al 21 de diciembre con una variación de solo un día cada 3000 años.
Otras culturas celebran el solsticio, bien en 25 de diciembre o en su más ajustada fecha entre el 21 o 23, y casi todas asociadas a una divinidad, como veíamos antes.
Desde el resurgimiento de Amaterasu, la diosa Sol de Japón, pasando por el Chaomos pakistaní donde se ofrecen oraciones a Dezao; el Khore ruz o día del Sol del mazdeísmo, el Goru de Mali; el Junkanoo jamaicano o el Hogmanay escocés, en todo el mundo el solsticio de invierno es una fecha señalada y muy importante, indicativa de un cambio profundo en el ciclo de la vida. Algo que hoy día todavía celebramos bien sea mediante la navidad o alguna celebración similar. Lo importante es que todas estas fiestas y dioses parecen compartir algo enterrado en lo más profundo de la naturaleza humana.

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JESUS NO NACIÓ EL 25 DE DICIEMBRE

Por guerreropirata*



No hay referencias bíblicas ni documentales que sugieran que Jesús nació en la madrugada del 25 de diciembre. La vida de Jesús no fue documentada por las autoridades romanas ni por los historiadores de la época: los recuerdos que quedaron en los testimonios orales del siglo I son alegóricos, simbólicos, ejemplificantes y no históricos. 

Así lo sostiene el profesor de Historia Antigua de la Universidad de los Andes, Jaime Borja. Para acercarse a la vida de Jesús, hay que diferenciar entre el Jesús simbólico y el histórico, según le afirmó a Semana Educación el profesor.
Jesús histórico pudo nacer el 25 de diciembre o en cualquier otra fecha, pero no es posible saberlo con precisión y no hay ninguna pista que lo sugiera dentro de la Biblia

Lo que existe, por el otro lado, son indicios que permiten pensar que no nació en diciembre. 
Por ejemplo, en el Evangelio de Lucas hay una referencia sobre su nacimiento. Antes de nacer el mesías, los pastores velaban mientras sus rebaños pastaban. 
El problema geográfico, evidente para quien conozca el clima en Palestina, es que los pastores no hacían vigilias en invierno por las bajas temperaturas. Las ovejas y los bueyes eran resguardados durante diciembre y enero.
Otro argumento para afirmar que Jesús no nació el 25 de diciembre es que los censos romanos, como el ordenado por Augusto que obligó a José y a María a viajar, no ocurrían en invierno. 
Un censo era una medida impopular: estaba relacionada con el pago de impuestos y el reclutamiento.  
Le recordaba a una región inestable como Palestina el poder de los romanos. Entonces, es muy poco probable que se tomara la medida en pleno invierno, cuando el mal clima dificulta desplazarse a las ciudades de nacimiento.
La conmemoración litúrgica del 25 de diciembre no está relacionada con el Jesús histórico, ni con el bíblico, sino con las religiones politeístas del Mediterráneo. 
Según el historiador de las religiones Mircea Eliade, el 25 de diciembre se conmemoraba el nacimiento de todas las divinidades solares orientales. 
De la misma forma, Jaime Borja afirma que ese día es el solsticio de invierno y se conmemoraban las fiestas saturnales en Roma, que representaban el triunfo del sol sobre las tinieblas. Lo que ocurrió fue que Jesús reemplazó al dios solar, que derrotaba cada año a las tinieblas.

En Roma convivían cientos de tradiciones religiosas del Mediterráneo. Isis, Set, Baal y Hera eran dioses populares: los veneraban desde las capas sociales más bajas hasta los emperadores. 
Por ejemplo, Cómodo (185-192) se había iniciado en los Misterios de Isis y de Mitra. 
Sin embargo, de todos los dioses el sol  había sido uno de los más venerados por griegos, romanos, persas y egipcios. Constantino (272-337), antes de convertirse al cristianismo, seguía al Sol Invictus y lo consideraba el fundamento del imperio. 
La arqueología es rica en pruebas: las inscripciones dedicadas al sol son recurrentes en las monedas y los monumentos.

La conversión del mayor seguidor del Sol Invictus al cristianismo determinó la mezcla de elementos solares en la iconografía y en la liturgia cristiana. Lactancio, un escritor cristiano del siglo IV, sostiene que Constantino fue advertido en sus sueños: debía grabar en los escudos el signo de la cruz antes de entrar en batalla de Milvio. 
Eusebio, obispo de Cesarea, lo describe de otra forma, en medio de la batalla, Constantino vio el signo de la cruz en el horizonte y oyó una voz que le decía, “Por ella vencerás”. Por la noche Cristo se apareció y lo invitó a convertirse.
Desde entonces, el cristianismo pasó a ser la religión imperial. Los cristianos ya no serían perseguidos, acusados de ateísmo, antropofagia, infanticio y de practicar orgías en las iglesias. Tampoco serían obligados a sacrificar animales en honor a los dioses romanos. 
Sin embargo, el mayor peligro al que se sometían los cristianos era más sutil y venía de adentro: el surgimiento de las herejías. 
Dentro de la iglesia no había canon, los apóstoles ya estaban muertos y circulaban una serie de textos diversos y contradictorios, como el Evangelio de Tomás, el Evangelio de la Verdad, el Evangelio del Pseudo Mateo, los Hechos de Pedro, los Hechos de Juan.
Dentro de las diferentes interpretaciones había unas más radicales que otras. 70 años después de Cristo, por ejemplo, Simón el Mago fue denunciado como el primer hereje por los cristianos. Simón consideraba a su pareja, Helena, una prostituta de un burdel en Tiro, la encarnación del pensamiento de Dios y una reencarnación de Helena de Troya. Simón rechazaba los contenidos del Antiguo Testamento y reducía el canon al Evangelio de Lucas y a las epístolas paulinas. 
Desde luego, había otras interpretaciones menos excéntricas. Arrio, sacerdote de Alejandría, discutió el concepto de la Trinidad con profundas reflexiones filosóficas e inició una herejía muy popular, el arrianismo.
Según el famoso teólogo alemán Walter Bauer, “el cristianismo primitivo era muy complejo y admitía expresiones múltiples y variadas, inclusive, las primeras formas que adoptó el cristianismo se aproximaban a las que pasado algún tiempo se considerarían heréticas”. Durante los primeros años, hubo muchas incorporaciones paganas, los cristianos influidos por las ideas gnósticas y platónicas dividieron al hombre en dos, uno psíquico inferior y otro espiritual que era superior. 
De ahí, la idea cristiana de despojarse del hombre carnal para hacerse puramente espiritual. Se tomaron muchos elementos prestados de otras religiones, por ejemplo, la ascensión del alma a un mundo celeste aparecen entre los mandeos, egipcios y persas.

El triunfo del cristianismo en Roma implicó que se fijaran cánones y las otras interpretaciones se volvieron heréticas, pero también implicó la incorporación de tradiciones religiosas del Mediterráneo, que se escogieron con mayor orden que durante los primeros años. Con el triunfo se le puso coherencia a corrientes religiosas contradictorias. Según Mercede Eliade, el Cristianismo de Roma surgió como una concepción religiosa organizada desde la razón, marcada por el pensamiento sistemático de la filosofía griega y mezclada con elementos jurídicos del orden romano, cargada de rasgos religiosos paganos con orígenes antiguos, como la Navidad.

*Tomado de http://www.semana.com/educacion/articulo/jesus-no-nacio-el-25-de-diciembre/510086

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¿QUE NOS DICEN LOS EVANGELIOS PERDIDOS SOBRE EL VERDADERO JESUS?

Por guerreropirata


En 1945, un grupo de personas que cavaban en busca de fertilizante en el desierto egipcio hicieron un descubrimiento que cambiaría completamente nuestro entendimiento de la primera iglesia.
Encontraron varios textos primitivos cristianos incluyendo los evangelios de Tomás, Felipe y Marción, que habían permanecido enterrados durante 1.600 años.
Estos evangelios son algunos de los muchos libros alternativos sobre Jesús que no se incluyeron en la Biblia cristiana.
Fueron apartados por la iglesia cuando se llegó a una versión oficial del cristianismo.
El Jesús de estos textos era radicalmente diferente al aceptado en los evangelios del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

En lugar del hijo de Dios sufriente y humano, mostraban a un ser divino cuyas expresiones misteriosas revelaban los secretos de la inmortalidad.

El Jesús Escondido

  • María Magdalena
El evangelio de Felipe fue escrito probablemente en el siglo III y habla de un estrecho vínculo entre Jesús y María Magdalena.

"El Salvador la quería más que a todos los discípulos. La besó en su…". Falta el resto de la frase y algunos han especulado que decía en su "boca", lo que sugiere una relación más íntima.
La naturaleza de esa relación es especulación. El énfasis en el texto se produce más en cómo María recibe alguna revelación especial.
Se la presenta como la fuente del conocimiento secreto sobre Jesús que decían tener aquellos que escribieron este texto.
  • Gurú místico
El evangelio de Tomás es una colección de dichos de Jesús escritos a principios del siglo II.
Jesús es descrito como un místico revelador de verdades escondidas en lugar de un sabio que murió por los pecados del pueblo.

El nombre en arameo de Tomás significa "gemelo" y puede ser que el texto presente a Tomás como una especie de gemelo espiritual de Jesús, el discípulo ideal que mejor entendió en su totalidad "las palabras secretas del Jesús viviente".
Los seguidores del evangelio de Tomás creían que sólo unos pocos elegidos podrían entender los dichos de Jesús y de esa forma reconocer su divinidad e inmortalidad innatas.
  • ¿Nacido de la Virgen?
Marción era un importante teólogo cristiano del siglo II, pero sus escritos se han perdido a lo largo del tiempo.

Los relatos que critican su trabajo dicen que es posible que creyera que Jesús era un ser divino enviado desde el cielo que tomó un cuerpo temporal, y no un niño humano hijo de María.
Marción fue el primero que intentó formar un canon sobre las escrituras cristianas aceptadas, que llamó el Nuevo Testamento.
Su canon consistió en un evangelio único y 10 epístolas del apóstol Pablo.
En el año 144, fue expulsado de la iglesia de Roma por su teología.
  • ¿Muerte?
El evangelio de Pedro fue descubierto en 1887, antes que los otros.

Es posible que los autores del libro pensaran que Jesús tenía un poder divino que trascendía su cuerpo humano.
En la cruz, en este texto Jesús dice "mi poder me ha abandonado".
Esto podía ser interpretado como que el espíritu divino de Jesús estaba siendo llevado al cielo mientras que su cuerpo se quedaba en la cruz.
Sin embargo, más adelante en el libro hay un relato vívido de la resurrección. Se describe cómo Jesús deja su tumba acompañado de su cruz, la que tiene el poder de hablar.

¿Por qué se tiraron los evangelios?

En los siglos II y III hubo intentos de dilucidar qué evangelios deberían leerse como escrituras.
Los cuatro evangelios del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas y Juan, ya se utilizaban como escrituras en servicios eclesiásticos en Roma y quizás también en otros lugares.

Estos evangelios fueron escritos probablemente entre mediados y finales del siglo I.
Fueron aceptados o bien como escritos por los discípulos apostólicos de Jesús o por los seguidores de estos discípulos.
Algunos de los evangelios perdidos se escribieron bastante después, en los siglos II y III, y esto pudo ser un inconveniente para ellos.
  • No atrajeron a las masas
En comparación con lo que se convirtió en el cristianismo establecido, abierto a todos los creyentes, los evangelios perdidos eran a veces elitistas.
Hablaban de una forma misteriosa de encontrar la iluminación, a través del entendimiento de los significados ocultos en las palabras de Jesús.

Una posible razón por las que no se incluyeron en el emergente Nuevo Testamento es que el objetivo no era que formaran parte de un canon más amplio o que se leyeran como escrituras en la iglesia, sino que cada uno fuera leído sólo por unos pocos elegidos.
  • Imperio Romano
Cuando el emperador romano Constantino se convirtió al Cristianismo en el año 312, quiso utilizarlo como forma de unificar su fragmentado imperio.

Luego hubo un efecto concertado para estandarizar doctrinas cristianas y promover un canon acordado de las escrituras del Nuevo Testamento.
Así que algunas de las escrituras "apócrifas" fueron apartadas, o incluso suprimidas. Pero la gran mayoría simplemente dejaron de ser reproducidas.
A finales del siglo IV, los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron aceptados ampliamente como parte integral de los 27 textos que constituyen el Nuevo Testamento.
Junto con el Viejo Testamento, forman el canon de las sagradas escrituras cristianas.
  • Los que sí fueron incluidos
En el evangelio de Mateo se enfatiza la descendencia real de Jesús y se rastrea hasta Abraham.
Se cree que el primer evangelio fue el de Marcos, escrito entre el 65 y el 75 AD.

Los evangelios de Lucas y Mateo se basaron en este texto y siguieron su planteamiento principal.
El evangelio de Lucas fue escrito para conversos no judíos y rastrea la genealogía de Jesús hasta Adán, haciéndolo una figura universal.








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¿DONDE Y CUANDO NACIO SATANAS?

Por guerreropirata*

¿Cuál es el origen de Satanás, el enemigo declarado del Dios cristiano?

Explicar la presencia del mal en el mundo es una meta tan antigua como la propia humanidad: enfermedades, desgracias personales, catástrofes naturales... siempre han sido causadas por espíritus que podríamos catalogar de crueles y malvados, pero ninguno ha sido elevado a la categoría de encarnación del mal puro: las religiones griega y romana no conocían al Diablo, entre los 400 dioses celtas no había sitio para el Maligno, lo mismo que en las religiones africanas no influidas por los misioneros, en los Indios de América del Norte, ni siquiera en el sintoísmo, budismo, taoísmo...

En los libros sagrados hebreos Satán nunca aparece como líder de un imperio del mal que ha declarado la guerra a Dios y a la humanidad: esto sólo ocurre en el cristianismo.
Quien sentó las bases de la satanología cristiana fue el autor del Evangelio de Juan, sus cartas y el Apocalipsis. Es Juan quien lo nombra señor del mundo y causante de todas las acciones malas. Pero la llegada del Hijo de Dios quebrantó este dominio diabólico.

Curiosamente, una de las más terribles sentencias de su Evangelio es la afirmación de que los judíos son hijos del diablo. Si no tuvieron bastante con ser acusados de deicidio, que el Jesús de Juan les dijera “procedéis del diablo, que es vuestro padre” dio carta blanca a los cristianos para perseguirlos, diezmarlos y humillarlos durante siglos.  El enfrentamiento entre el Bien y el Mal, heredado de las leyendas judías del siglo I a. C., ha marcado al cristianismo hasta extremos increíbles. Ahora bien, ¿de dónde vino este dualismo?.

La demonología judía bebió profusamente de la visión irania del mundo: demonios, ángeles y arcángeles nacen en Irán en 500 a. C. Y si hay que señalar a un culpable, ése es Zaratustra o Zoroastro, un hombre del que se sabe muy poco pero que cambió el politeísmo imperante en esa región por Ahura Mazda, el señor único: he aquí el comienzo del monoteísmo.
Para no eliminar a los viejos dioses los convierte en emanaciones de Ahura Mazda, los ángeles.
Entre ellos, los dos más poderosos: el bueno Spenta Manyu y el malo Angra Manyu. Al principio ambos eran la cara y la cruz de la moneda pero al final Angra acabó por convertirse en un antidiós, el enemigo declarado de Ahura Mazda. Se puede decir más alto pero no más claro: Satanás nació en Irán en el siglo VI a. C.

*Tomado de http://www.muyinteresante.es

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LA RAIZ DE TODO MAL??: EL VIRUS DE LA FÉ..

Por guerreropirata

Segunda parte del documental de Richard Dawkins: La Raíz de Todo Mal; en donde se hace un análisis de como la religión y la fé ciega es el principio de todos los males.


Les comparto el video en un solo link... Disfrútenlo...y comenten...


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LA RAIZ DE TODO MAL??: LA ILUSIÓN DE DIOS..

Por guerreropirata

Primera parte de la serie documental de Richard Dawnkis: La Raiz de Todo Mal, en donde se muestra como la gente religiosa y fanática cree en casi todo lo que se le dice que es divino.

Les comparto el video en un solo link.. Disfrútenlo y comenten...


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PASTOR QUE ASEGURABA LEVITAR(!!)..AL DESCUBIERTO...

Por guerreropirata

Descubren el engaño del pastor africano que aseguraba podía levitar(!!)...
Les comparto el video.